Interesante artículo que Enrique Dans escribe hoy en su blog relacionado con los afamados “disclaimers” que incluimos en los pies de nuestros correos electrónicos:
Es una cosa que me resulta la mar de molesta: alguien te envía un correo electrónico, y en la parte inferior, cuando has terminado de leerlo, te aparecen algo así como diez o veinte líneas de texto, en muchas ocasiones más largo que el cuerpo del mensaje como tal, advirtiéndote de las cosas que puedes y no puedes hacer con el correo recibido…
No me había parado a pensarlo detenidamente pero creo que tiene toda la razón.