Se ha puesto de moda últimamente regalar seguros al comprar un determinado coche y después de una experiencia personal vivida ya comprendo el por qué de la generosidad de las Compañías haciendo este tipo de regalos.
Para ilustrar la pequeña historia que sigue preguntaría lo que pensaríamos si un abuelo regalase a su nieto la Playstation 3 y al mismo tiempo le obligase a comprarle los juegos que el mismo distribuye.
Hace ahora un año al comprar un segundo vehículo para mi hogar, acepté de buen grado el regalo del seguro a todo riesgo con franquicia contratado con una Compañía de las conocidas y muy vinculada con las Cajas de Ahorros. Como Corredor de Seguros y además con vinculación con la mencionada compañía solicitamos el pase del seguro a nuestra Correduría para prestar el debido servicio cuando fuera necesario y ante la posibilidad de mantener el seguro en esta compañía a la renovación.
Primer obstáculo: Se nos niega el cambio de código aún alegando que a la renovación contrataríamos el seguro en otra compañía.
Es evidente que a la fecha de renovación decidimos hacer el seguro en otra compañía pasando el seguro a terceros con lo que para nosotros el asunto quedaba resuelto. Ingenuos que éramos, quedaban todavía algunos obstáculos que sortear.
Segundo obstáculo: un día antes de la renovación se nos carga a nuestra cuenta corriente, tomada seguramente de la domiciliación bancaria del préstamo del coche, la cantidad de 677,19 Euros relativa al recibo de renovación de la póliza “regalada” cuya prima de primer año era de 547,07 Euros, cargo que no viene precedido, como legalmente debería ser, por ninguna comunicación de vencimiento, de prima y de domiciliación bancaria.
Pero no pasa nada iremos a nuestra Caja de Ahorros para pedir que anulen el citado cargo por no disponer de nuestra autorización.
Tercer obstáculo: La empleada de la Caja de Ahorros que nos atiende nos dice que no puede hacer nada al tratarse de un seguro de la Compañía vinculada a la Caja y que en cualquier caso al tratarse de un seguro que me vendieron en la Sucursal donde tengo la cuenta corriente ésta es la que debe solucionarlo. En ese momento me doy cuenta de dos cosas, una que la empleada que me atiende vincula todo seguro de esta compañía como hecho por la Caja y la segunda que la Caja tiene establecido unos sistemas de control, legales o no, para que no se escape ningún seguro de los que ella controla. Le explico a la empleada el error que comete al creer que el seguro aludido tiene algo que ver con la Caja y además que se ha utilizado fraudulentamente mi cuenta corriente lo que podría considerarse delito, momento en el cual reconsidera su postura y me retrotrae el importe cobrado redactando un documento de “error en domiciliación” que no pretendo discutir para no alargar más el asunto.
Ante la posibilidad de un Cuarto obstáculo que sería que me volviesen a domiciliar de nuevo el recibo y a pasar por el mismo trance, llamo a un empleado conocido de la Oficina de la Caja para explicarle lo sucedido y rogarle que haga todo lo posible para que el mencionado recibo no me sea cargado de nuevo. El empleado amablemente me responde que hará lo posible pero que no me garantiza nada debido a la fuerte presión que se ejerce en la Caja para producir seguros con esa Compañía y mantenerlos a toda costa. Estaré por lo tanto atento a un posible nuevo cargo en cuenta.
Y mientras tanto, como decía en otro artículo publicado en este Blog:
¿que hacemos los mediadores de seguros profesionales?
Asistimos impasibles a esta flagrante desigualdad en nuestra actividad comercial.
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